jueves, 12 de mayo de 2011

DE EBOOK Y GENEROSIDAD

Por circunstancias, todo ocurre por circunstancias, he descubierto las delicias de los ebooks gratis.
Es fácil, vas a Google, tecleas: ebook y ya sale hasta el gratis solito, ahora solo te queda hacer clic.
Desgraciadamente ahí se complica un poco la cosa, entra en juego el temor: el troyano latente, el virus vengador, ¿será verdad que alguien da algo gratis porque sí, sin ninguna mala intención? Es que ahora estoy escuchando la Rockola y no estoy muy segura de si tengo que pagar derechos de autor o no…
Bueno, en fin, durante algunos minutos sientes una tensión en el dedo, ¿aprieto el botón izquierdo o no lo hago?, una duda en la mente ¿Descargo el PDF o no? Pero el título del libro te llama, el aburrimiento te aterra y sabes de sobras que las horas no pasan solas.
Ya está, aprieto, y leo, y aprieto otra vez y leo y desfilan delante de mis ojos “la cuarta taifa”, “El pibe que arruinaba las fotos” y “Primera Cosecha”, con ellos a JJ Merelo, Hernán Casciari y Adolfo Suárez Jimeno, autores que desconocía y que me han devuelto la sonrisa y las ganas de de seguir leyendo, de ir rebuscando por sus blogs y web para encontrar cualquier migaja que sacie mi ganas de encontrar buena gente, gente grande que cede sus libros a Save The Children, a ver si pueden ayudar, que nos ceden sus libros porque saben que nos van a ayudar.
Había perdido la esperanza, estaba harta de los mails que me maldecían cada vez que no los reenviaba 37.500 veces, de todos los bulos, algunos más o menos divertidos pero tan absurdos todos, las estafas varias sin contar con nuestras, originalísimas epidemias de virus y troyanos, porque mira que le echan imaginación para jodértela!!! (Sí, es cierto, acabo de pasar por una experiencia traumática por unos troyanos en un mail de DHL, si queréis os lo cuento otro día).
Estaba nublado en mi vida como en mi paisaje y como en mi paisaje ya está saliendo el sol, a veces sólo a poquito pero ahora sé que puedo salir a la calle, quitarme el jersey y esperar a sentir el sol entrando en mi piel que seguro que llegará a mis huesos como los ebookeros han llegado a mis adentros.